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Así puedes convertir un viejo SSD en un pendrive

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La evolución de los dispositivos de almacenamiento: Del pendrive al SSD

En la primera década de los años 2000, los pendrives USB vivieron su época dorada, siendo la solución favorita para el almacenamiento portátil de datos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la aparición y popularización de las plataformas de almacenamiento en la nube desplazó a estos dispositivos a un plano secundario. Además, la disminución en los precios de los SSD (unidades de estado sólido) también contribuyó a este cambio en las preferencias del consumidor.

No obstante, a pesar de estos avances tecnológicos, los pendrives continúan siendo dispositivos útiles y válidos en la actualidad. Aún hay múltiples usos para ellos, como la instalación de sistemas operativos como Windows o Linux, la solución de problemas de arranque en equipos, el traslado de archivos entre diferentes dispositivos y el intercambio de archivos de gran tamaño.

Desafíos de los pendrives tradicionales

A pesar de su utilidad, los pendrives tradicionales afrontan ciertos desafíos. Uno de los principales inconvenientes es su durabilidad, ya que suelen verse afectados por las condiciones del entorno. Además, la capacidad de almacenamiento de estos dispositivos a menudo resulta limitada para las necesidades actuales de los usuarios.

Convertir un SSD en un pendrive: Una solución innovadora

Si recientemente has actualizado tu SSD PCIe y no estás seguro de qué hacer con la unidad anterior, existe una solución práctica: convertirlo en un pendrive. Esto se puede lograr utilizando una carcasa específica para SSD, que permitirá aprovechar al máximo la velocidad y capacidad del SSD para fines de almacenamiento portátil.

Cajas para SSD NVMe: Consideraciones importantes

Compatibilidad y tipo de SSD

Al momento de adquirir una caja para un SSD NVMe, es esencial considerar ciertos aspectos. En primer lugar, para disfrutar de toda la velocidad que ofrece el SSD, es fundamental determinar si se trata de un SSD PCIe o un SSD SATA. Aunque ambas utilizan el mismo tipo de conector, no son compatibles entre sí debido a que operan con protocolos distintos.

Material de construcción

Otro factor relevante es el material de construcción de la carcasa. Es recomendable evitar las carcasas fabricadas con plástico, ya que este material tiende a retener el calor, lo cual puede afectar el rendimiento del SSD. Por el contrario, las carcasas de aluminio o aquellas que incorporan almohadillas térmicas son ideales para disipar el calor de manera eficiente.

Uso frecuente y disipación de calor

Si planeas utilizar el SSD convertido en pendrive de forma frecuente para transferir información entre equipos, es aconsejable optar por una carcasa que incluya un disipador de calor. Esto se debe a que las unidades SSD NVMe pueden reducir su rendimiento al realizar cargas de trabajo prolongadas en el tiempo. Un disipador ayudará a mantener un rendimiento óptimo.

Una opción destacada: Ugreen carcasa SSD M.2 NVMe

Entre los modelos disponibles en el mercado, uno de los más vendidos es el de la marca Ugreen. Este modelo destaca por su soporte para USB 3.2 Gen 2, lo que permite alcanzar velocidades de transferencia de datos de hasta 10 Gbps. Asimismo, es compatible con unidades de almacenamiento de hasta 4 TB y admite diversos factores de forma, como 2230, 2242, 2260 y 2280.

La carcasa de Ugreen está fabricada en aluminio y cuenta con una almohadilla térmica para una efectiva dispersión del calor, asegurando así un rendimiento constante y fiable.

Resumiendo…

Convertir un viejo SSD en un pendrive es una solución innovadora que permite aprovechar al máximo las capacidades de almacenamiento y velocidad de los SSDs, superando así las limitaciones de los pendrives tradicionales. Con las carcasas adecuadas, como el modelo de Ugreen, es posible transformar un SSD en un dispositivo portátil eficiente y duradero, ideal para las necesidades de almacenamiento contemporáneas.