G.SKILL evita el juicio por cómo anunciaba la velocidad de sus memorias DDR4 y DDR5, pero tendrá que pagar 2,4 millones a los usuarios afectados
El origen del problema
El problema empezó porque un grupo de personas se quejó de cómo informaba la marca sobre la velocidad de sus memorias. No se trataba de si las memorias DDR4 o DDR5 podían llegar a esas velocidades, sino de cómo se lo explicaba a los compradores, a los usuarios de a pie, y de ahí la demanda que lleva mucho tiempo dando vueltas por los tribunales.
El acuerdo para evitar el juicio
La queja general y motivo de la demanda es que mucha gente pensaba que estas velocidades se activaban automáticamente, cuando en realidad hay que configurar la BIOS para que funcionen mediante el perfil XMP o AMP/EXPO correspondiente. G.SKILL dice que no ha hecho nada malo, pero al mismo tiempo ha decidido llegar a un acuerdo para evitar un juicio más largo.
El acuerdo, ya cerrado el caso donde G.SKILL ha evitado ir a juicio finalmente, se aplica a los módulos de memoria de sobremesa que se vendieron en Estados Unidos. Esto sucedió entre el 31 de enero de 2018 y el 7 de enero de 2026, donde en el caso de los módulos DDR4, se incluyen los que tienen una velocidad superior a 2.133 MHz. En cuanto a los módulos DDR5, se incluyen los que tienen una velocidad superior a 4.800 MHz, y en cambio, no se incluyen los módulos para portátiles en este acuerdo, lo que ha resultado muy llamativo, pero es entendible desde el punto de vista del DIY y el JEDEC.
Impacto financiero y requisitos del acuerdo
Sin embargo, la compañía no se ha ido de rositas, lógicamente. El monto total del acuerdo para evitar el juicio es de 2,4 millones de dólares a pagar por parte de G.SKILL a los afectados que se unieron a dicha demanda colectiva, donde dependiendo de cuántos haya adscritos, así se hará el reparto de la indemnización. Es decir, este dinero se distribuirá entre las personas que presenten reclamaciones y cumplan con los requisitos establecidos en dicho acuerdo.
No hay una cantidad fija que se pague por cada módulo, como es lógico. La cantidad final que se paga depende del número total de reclamaciones que se consideren válidas y del número de productos que se incluyan en cada reclamación. Como dato relevante y curioso, cada usuario puede reclamar hasta cinco productos sin necesidad de mostrar la factura de compra, un poco surrealista, sí. Sin embargo, si se reclaman más de cinco productos, entonces es necesario presentar la documentación que comprueba la compra.
Según lo que se ha deslizado en el acuerdo, el plazo para enviar las reclamaciones termina el 07/04/2026, mientras que los pagos se harán después de que se apruebe el acuerdo de manera definitiva.
Un precedente para la industria de la memoria
El punto relevante del caso no es el dinero, sino el precedente para toda la industria de la memoria para PC. Durante años, se ha normalizado anunciar la velocidad máxima validada del kit como si fuera una especificación directa, cuando no lo es. Es un perfil de memoria (XMP o EXPO) que depende de la placa base, la CPU y la configuración del sistema. Para el usuario avanzado, esta distinción es conocida y son tres clics, pero para el comprador generalista, que realmente apenas sabe entrar a la BIOS/UEFI, no siempre resulta evidente, a veces ni sabe que existe.
El acuerdo no dice que XMP o EXPO no sirvan ni que no se puedan usar, simplemente significa que las memorias funcionan como se promete cuando se usan de la manera correcta. Lo que realmente está en cuestión es cómo se presenta la información a los clientes. En un mercado donde se vigila mucho lo que se hace, este caso nos muestra algo importante: vender productos con cifras altas sin explicar bien cómo se consiguen esas cifras puede tener problemas, porque no todos pueden ser expertos, usuarios avanzados o simplemente tener el conocimiento necesario para entender cómo funciona un perfil de memoria.
Transparencia y futuro de la industria
En un sector donde cada MHz se utiliza como argumento de venta, la transparencia empieza a ser un factor tan crítico como el propio rendimiento. A fin de cuentas, y más en estos tiempos de crisis, se está pagando la memoria RAM a precio de oro, totalmente inflado y casi especulativo. Esperemos que esto sirva de precedente para que la industria deje el marketing a un lado y comience a ser un poco más sincera con las prestaciones de sus productos.