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Análisis de Skate Story: una frecuencia divina que vibra con flips llorosos y exhaustos grindeos


Jugabilidad y gameplay de Skate Story en PS5, Nintendo Switch 2 y PC

Skate Story nos pone en el papel de un demonio hecho de cristal que, tras hacer un pacto con el diablo para conseguir un monopatín, se embarca en un viaje a través del inframundo para devorar la luna.

Con semejante premisa, os podéis imaginar que se trata de un juego surrealista y onírico; es como contemplar el recuerdo neblinoso del sueño inexplicable que tuviste hace varios días. En Skate Story, un conejo cristalino te da indicaciones sobre cómo avanzar. El busto de un filósofo te reta a convencerle de tu sagrada misión. Persigues la ropa del diablo a través de portales. Y ayudas a una paloma a encontrar las palabras (literalmente) para escribir un permiso para dormir.

¿Y sabéis qué es lo mejor? Que tiene sentido. Hay una hermosa lógica dentro de toda su absurdez. Cuando estás dentro de ese inframundo de ceniza y humo, no te cuestionas el estar charlando con una abeja en una floristería. Al revés; lo entiendes. ¿Cómo no va a ser así? Y también te ríes, porque es un juego con mucho sentido del humor.

Con todo esto y con las imágenes que lo acompañan, sería fácil caer en el error de pensar que ese surrealismo también se traslada a la jugabilidad, pero nada más alejado de la realidad.

Skate Story es, de hecho, «muy videojuego» en lo jugable; tiene niveles, objetivos, habilidades, secretos, tiendas para comprar tablas, ejes y ruedas e incluso jefes finales. Y todo ello usando como pieza central el skate.

Y, curiosamente, en ese aspecto, es un juego cimentado sobre el realismo. Tanto en lo que se refiere a los controles como al estilo de patín o la clase de trucos que se pueden hacer. Aquí no vais a desafiar (demasiado) las leyes de la física; Skate Story se parece más a un EA Skate que a un Tony Hawk.

Pero que eso no os desanime. Sam Eng ha pensado en todo y en todos, logrando que incluso aunque no tengamos ni idea de reverts, nollies y trucos de switch, todo se entienda a la perfección.

Y tres cuartos de lo mismo si conocéis el mundo del patín: puede que al principio parezca un juego simple, pero al desbloquear nuevos movimientos, os sorprenderá su versatilidad y la cantidad de cosas que se pueden hacer, como «sacar pata» para hacer los trucos más bonitos.

La clave para conseguirlo ha sido convertir cada movimiento básico, desde los trucos de suelo, hasta los grinds o los manuals, en habilidades que vamos aprendiendo de manera progresiva y con las que nos vamos familiarizando en cada nivel.

La cosa va más allá, pues muchos de los movimientos también sirven para romper obstáculos del escenario. Es una idea tan buena. Tan buena. Aquí no sólo usamos trucos para expresarnos y obtener más puntos, sino también porque el propio escenario nos invita a sacar partido de todo el repertorio.

También me gusta mucho su sistema de combos, que nos invita a encadenar diferentes trucos en rápida sucesión y a elegir el momento adecuado para finalizar la cadena con una planchada. Es muy sencillo conseguir muchos puntos… casi tanto como fastidiar un buen combo por pasarnos de avariciosos.

Pero lo mejor de todo -y lo más importante en un juego tan centrado en el skateboarding- es que patinar es una absoluta delicia. Planchar trucos, darse pata, rodar a gran velocidad… Todo es súper satisfactorio a los mandos. Aun teniendo objetivos claros, muchas veces me he quedado en los niveles patinando simplemente por el gusto de patinar.

La única pega que le puedo poner es que Skate Story está claramente enfocado al skate de calle, así que aunque hay alguna rampa, apenas se les puede sacar partido. Y tampoco estaría mal tener más opciones al grindar.

Como decía antes, Skate Story está estructurado por niveles que suelen incluir tanto secciones lineales en las que debemos avanzar sorteando obstáculos y cumpliendo diferentes objetivos, como secciones abiertas en las que tenemos libertad para explorar.

Seguramente sea algo que no se valore lo suficiente, pero me parece una pasada y un trabajo encomiable que haya tantos parques distintos. Porque al final eso es lo que son estos entornos abiertos: skateparks con toda clase de módulos y spots diferentes en los que seguro que vais a encontrar una línea que vais a querer intentar una y otra vez hasta que os salga.

Además, siempre esconden unos cuantos secretillos: pegatinas, diseños de tablas especiales… o conversaciones trascendentales con esqueletos gigantes que se evaporan en el aire.

Y ahora debería dedicarle unas líneas al apartado visual, pero aquí es donde más siento que las palabras no son suficiente. Cristales reflectantes, festivales de partículas, modelos low-poly, ojo de pez, iluminación caleidoscópica… Evidentemente no se trata de un juego puntero y, sin embargo, he quemado el botón de sacar capturas. A nivel visual, no existe nada como Skate Story. Habrá quien lo encuentre raro; yo lo encuentro precioso.

Y como cabría esperar, la banda sonora de Skate Story tampoco se queda atrás, con muchas melodías compuestas por el grupo de pop indie experimental Blood Cultures. Tan pronto estamos escuchando la melodía de jazz onírico más chill, como la electrónica más salvaje mientras perseguimos a toda leche a un ojo gigante. Os aseguro que vais a buscar la banda sonora fuera del juego para volver a oírla.

¿Es difícil Skate Story?

Skate Story no tiene niveles de dificultad y no es un juego particularmente complicado.

Si chocamos contra paredes a gran velocidad o nos caemos, el skater de cristal se rompe con facilidad (con un efecto chulísimo, como si la cámara se cayese al suelo), pero inmediatamente sus fragmentos se recomponen y podemos volver a intentarlo.

El único punto en el que nos podemos atascar son ciertas secuencias, como los combates contra jefe, en los que tenemos un tiempo limitado para derrotarlos.

Personalmente, no he tenido problemas con ninguno excepto el jefe final, que me ha llevado unos cuantos intentos debido a lo ajustado que es el tiempo para derrotarlo. Pero en ningún caso diría que es un juego difícil.

¿Cuántas horas dura la historia de Skate Story?

Skate Story es un juego cortito, pero en el buen sentido. Si vais a piñón, en unas cinco horas lo podéis terminar.

Ahora bien, como decía antes, casi todos los capítulos cuentan con zonas abiertas en las que hay muchas opciones para entretenerse, así que su duración puede alargarse en función de cuánto tiempo dediquéis a explorar, hablar con los bizarros personajes o, por supuesto, patinar.

Precio y plataformas disponibles

Skate Story está disponible desde el pasado 8 de diciembre de 2025 en PS5, Nintendo Switch 2 y PC por un precio de 19,99€. Además, si sois suscriptores de PS Plus en los niveles Extra o Premium, podéis jugar a Skate Story sin coste adicional.

Skate Story sólo está disponible en formato digital pero, como es costumbre, no podemos descartar que en un futuro se lance también una versión en disco/cartucho.

Patina o muere

Me parece tan complicado valorar Skate Story como solemos hacerlo habitualmente en los análisis. Porque si lo hiciese así, os hablaría de un juego muy entretenido que tiene algunos problemillas y aspectos a mejorar, pero que es muy disfrutable.

Pero eso sería una tremenda falta de respeto. Porque es un juego tan especial, tan único y tan diferente, que no se merece ser tratado como los demás. No es una obra maestra ni pretendo convencer a nadie de que lo es, pero sí es la clase de juego con el que, si conectas, puedes vivir una experiencia trascendental.

Al jugar, se puede sentir con cristalina claridad la pasión que Sam Eng siente por el skate, y en particular por la cultura skater neoyorquina. Ha plasmado un millón de emociones con un surrealismo mágico que debemos desentrañar observando bajo el prisma adecuado.

Cuando los créditos terminan y sale el clásico «thank you for playing» es inevitable responder de vuelta: «no, gracias a ti».