Compra un portátil ASUS, la pasta térmica de metal líquido de serie hace estragos y tras RMA la solución es pagar 377 dólares o nada

Roger Casadejús PérezFull stack web developer y SEO + blueteam en ciberseguridad web
La reputación de las marcas de hardware: ¿siempre una garantía de calidad?
Las marcas más conocidas de hardware suelen tener una gran reputación detrás de ellas, formada a lo largo de años de productos que lanzan al mercado. Sin embargo, esto no significa que todos los usuarios compartan la misma experiencia. Hay quienes aseguran que una marca es la mejor debido a que sus componentes son superiores al resto y funcionan sin problemas durante años, lo que les lleva a repetir con la misma marca. No obstante, otro usuario podría tener una experiencia totalmente distinta. ASUS, por ejemplo, puede haber sido la mejor marca para algunos, pero para el cliente que protagoniza esta noticia no ha sido así. Tras dos RMA, le han exigido pagar si quería tener su portátil arreglado por un problema que ni siquiera era culpa suya.
La garantía de los portátiles: un derecho del consumidor
Cuando adquirimos un PC de sobremesa ya premontado, un portátil o incluso piezas para montar nuestro propio ordenador, tenemos una garantía estándar mínima de 2 años (algunas tiendas ofrecen 3 años), al menos en España y siempre y cuando el producto sea nuevo. Si se trata de un producto reacondicionado, lo habitual es que la garantía sea de 1 año como mínimo, aunque hay tiendas que ofrecen más. En el caso de productos seminuevos, tiendas como PcComponentes ofrecen 2 años, aunque esto puede depender de cada comercio.
El caso del cliente de asus: una experiencia frustrante
Un cliente de ASUS está muy frustrado con su experiencia, ya que tras dos RMA, la compañía le exige el pago de 377 dólares para reparar el portátil. Durante los dos primeros años de garantía, se asume que si hay un fallo electrónico o algún problema que no sea culpa del usuario y se considere un defecto de fábrica, entonces se puede reclamar una reparación o incluso una sustitución por otro componente o producto nuevo. En este contexto, iniciamos un proceso de RMA para la devolución del producto, que llegará a las instalaciones del fabricante, donde será analizado y se procederá a su reparación o reemplazo.
El proceso de rma: ¿siempre eficaz?
Por norma general, no deberíamos tener problemas con el proceso de RMA, pero existen casos de todo tipo. Precisamente, un usuario ha pasado por un auténtico infierno con el RMA de su portátil ASUS ROG Strix G15 Advantage Edition. La historia comenzó con un RMA del portátil, donde repararon la placa base dañada por un cortocircuito. Solo dos meses después, el mismo problema se repitió con un segundo RMA y, como dice el dicho, a la tercera va la vencida. Cuando realizó un tercer RMA y finalmente el portátil llegó a las instalaciones de ASUS, tras un exhaustivo examen, la compañía decidió que no iban a ofrecerle una devolución y que la reparación no sería gratuita.
La postura de asus: ¿un problema de fábrica o del usuario?
ASUS no reconoce que se trate de un problema del portátil, aunque ha ocurrido varias veces en los últimos meses. El mensaje completo de ASUS explica cómo procedieron a abrir el portátil ROG Strix G15 Advantage Edition, proveniente del RMA del usuario, quien afirmaba que el dispositivo se sobrecalentaba, crasheaba y se apagaba. Al abrirlo, encontraron que el metal líquido se había derramado en la memoria RAM y otras regiones de la placa base, provocando los daños y apagones que sufría.
El uso del metal líquido: ventajas y riesgos
Este modelo de portátil lleva metal líquido tanto en la CPU como en la GPU para lograr mejores temperaturas. No obstante, al ser un material conductor, su derrame puede resultar peligroso. Esto no debería ser un problema para el cliente, sino más bien un fallo de fabricación, ya que lo lógico es que la zona donde se encuentra el metal líquido esté completamente protegida para evitar cualquier derrame. De hecho, considerando el historial, parece claro que es culpa de ASUS, pero esta compañía evita lidiar más con este problema, siendo consciente de que le está resultando caro.
La respuesta de asus: tres opciones para el cliente
El usuario afirma que nunca abrió el portátil y ASUS le culpa de daños en el puerto HDMI, la placa base y pequeños daños cosméticos en la carcasa, lo que lleva a un precio de reparación de 377,63 dólares. Entre las opciones que le ofrecen, hay tres: pagar y que lo reparen, enviar el portátil de vuelta al cliente sin reparar o alegar que el daño ocurrió durante el transporte, lo que probablemente abriría una disputa con la empresa de logística, mientras ASUS evita responsabilizarse del asunto.
Resumiendo
La situación de este cliente de ASUS revela la complejidad que pueden alcanzar los procesos de garantía y RMA, especialmente cuando se trata de problemas que podrían derivarse de fallos de fabricación. La experiencia de este usuario es un recordatorio de que la reputación de una marca no siempre garantiza una experiencia sin inconvenientes y de la importancia de que las compañías asuman la responsabilidad por sus productos, protegiendo así los derechos de los consumidores.