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El 2028 ya no es una fecha segura para el fin de la crisis de la memoria y la culpa sería por las GPU NVIDIA Vera Rubin


La crisis de la memoria podría irse más allá del 2028 y el nuevo aumento de la producción podría no ser suficiente

Hipótesis desde Bank of America que parece tener datos realmente tremendos para los próximos dos años. El análisis de Simon Woo rompe con la lectura clásica de los ciclos de memoria, porque según el banco, hablar de un exceso de oferta antes de 2028 carece de sentido, pero lo relevante es que incluso alcanzando ese año no existe ninguna garantía de un giro bajista inmediato. El motivo principal es el aumento sostenido del contenido de memoria por GPU de NVIDIA, que está creciendo a un ritmo muy superior al histórico.

En la actualidad, una GPU de IA ya integra alrededor de 288 GB de HBM como peak en modelos TOP. BofA trabaja con escenarios en los que esa cifra puede escalar hasta 1.000 GB por GPU en las próximas generaciones, con Vera Rubin Ultra como referencia, y no solo no es descartable, es que Feyman está encima de la mesa con valores. Este crecimiento no es incremental, es casi exponencial e irá a más en el futuro, porque cada nuevo acelerador no solo consume más memoria, sino que redefine el equilibrio global entre oferta y demanda en las líneas de producción.

Este punto es fundamental porque la memoria no se fabrica en mercados aislados del resto de sectores, porque, por ejemplo, la HBM compite directamente con la DRAM convencional por la misma capacidad productiva al ser DRAM.

Aunque haya más fab y líneas de producción, la demanda de gpu y aceleradores de ia aumenta en mayor velocidad y capacidad de lo que se pueden fabricar

A medida que las GPU de IA absorben una proporción creciente de la producción disponible, el resto de mercados queda automáticamente tensionado, incluso aunque su demanda propia sea moderada. PC, smartphones, portátiles y servidores tradicionales no necesitan crecer para verse afectados, basta con que la IA se lleve una parte cada vez mayor del total.

BofA también introduce otro matiz importante. Aunque la demanda de memoria convencional pueda enfriarse tras varios años de fuertes subidas de precios, eso no implica una relajación automática del mercado. Los fabricantes han cambiado su estrategia y ya no priorizan el volumen a cualquier precio, y eso que se están convirtiendo en oro macizo. El objetivo pasa por mantener precios y márgenes elevados, incluso si eso implica aceptar un crecimiento limitado en unidades.

Cuando todo esto termine, porque habrá un final, cabría recordar esta última frase en negrita. BofA plantea que la IA introduce una fuerza de arrastre permanente capaz de neutralizar cualquier alivio previsto. Lo que está claro es que somos el segundo, o tercer, plato para la industria de la memoria, todavía relevante, pero perdiendo peso a marchas forzadas.

Por lo tanto, el fin de la crisis de la memoria no comenzará en 2028 según el informe, quizás, sea un poco después, porque si NVIDIA y AMD siguen haciendo lo suyo, Intel entra en juego con Jaguar Shores… La tensión no bajará, subirá un punto al entrar otro gran actor en juego, aunque sea con pedidos mínimos.

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