El fin de la era P-Core y E-Core: Intel prepara una nueva arquitectura unificada

El fin de la era P-Core y E-Core: Intel prepara una nueva arquitectura unificada
Un cambio de rumbo en la arquitectura de procesadores de Intel
Intel se encuentra en pleno proceso de preparación para un significativo cambio de rumbo en su arquitectura de procesadores. Durante años, la compañía ha apostado por un diseño híbrido que combina núcleos de rendimiento (P-Cores) y núcleos de eficiencia (E-Cores), estrategia que fue introducida en 2021 con Alder Lake. Sin embargo, la empresa planea ahora regresar a una estructura monolítica de núcleo unificado. Este movimiento, revelado recientemente a través de una oferta de empleo de la propia compañía, marcaría el fin de la estrategia que ha definido sus productos más potentes durante el último lustro.
Objetivos de la nueva arquitectura unificada
El objetivo principal de este nuevo enfoque, denominado «Unified Core», es simplificar la gestión de procesos por parte del sistema operativo, lo que implicaría prescindir de Windows Thread Director. Además, se busca optimizar el rendimiento por superficie de los procesadores de Intel. Al eliminar la división entre núcleos de rendimiento y de eficiencia, la empresa espera reducir tanto las latencias como los posibles errores en la asignación de tareas, que en ocasiones han lastrado la experiencia del usuario.
Perspectivas para el futuro: El cambio hacia Titan Lake
A pesar de estos planes, es importante señalar que las próximas familias de procesadores de Intel seguirán siendo híbridas. La transición estratégica hacia una arquitectura unificada está proyectada para generaciones futuras, como Titan Lake, cuya llegada al mercado se prevé para 2028. Este cambio refleja la conclusión a la que ha llegado Intel: a veces, dar un salto tecnológico real requiere simplificar y dar un paso atrás hacia la potencia bruta sin restricciones de los procesadores monolíticos.
Adiós a los malabarismos: De la arquitectura híbrida al Unified Core
La noticia sobre este cambio de estrategia surgió a raíz de una oferta de empleo publicada por Intel, en la que la compañía busca ingenieros para un nuevo equipo denominado «Next Generation Core». Este equipo tendrá la misión de desarrollar una arquitectura de núcleo único que sea tanto escalable como eficiente. Aunque el diseño actual ha demostrado ser eficaz en términos de ahorro energético en portátiles, en los PC de sobremesa ha obligado a Windows a hacer malabares con Thread Director para determinar qué núcleo se encarga de cada proceso. Esta gestión a menudo no es perfecta y genera latencias innecesarias.
El legado de Alder Lake y el futuro de las CPUs de Intel
La transición hacia una arquitectura unificada no será inmediata. Las próximas generaciones de CPU de Intel, como la esperada Nova Lake, continuarán utilizando la estructura híbrida con núcleos P y E. El verdadero cambio de paradigma está previsto que ocurra, como mínimo, en 2028 con el lanzamiento de Titan Lake. Intel ha llegado a la conclusión de que, para lograr un avance tecnológico significativo, es necesario simplificar el diseño y volver a la potencia bruta de los procesadores monolíticos.
Los desafíos de la arquitectura híbrida
La arquitectura híbrida introducida con Alder Lake se inspiró en la arquitectura big.LITTLE de ARM, inicialmente orientada al ahorro de energía en dispositivos móviles. Aunque este diseño ha funcionado bien para móviles y portátiles, su implementación en PCs de alto rendimiento ha generado varios problemas, especialmente con el conjunto de instrucciones AVX-512. Para mantener la coherencia entre los núcleos, Intel se vio obligada a desactivar estas instrucciones avanzadas en los P-Core de varias generaciones, ya que los E-Core no las soportaban. Este es solo un ejemplo de los desafíos que ha enfrentado la arquitectura híbrida.