Nuestras primeras impresiones de Big Walk: caos cooperativo para explorar un mundo abierto repleto de rompecabezas

Roger Casadejús PérezFull stack web developer y SEO + blueteam en ciberseguridad web
Introducción a big walk: una experiencia cooperativa única
Un comienzo prometedor
Big Walk inicia de la manera en que todos los grandes juegos cooperativos deberían hacerlo: con varios amigos reunidos en la misma sala, explorando y experimentando con el entorno solo para ver qué sucede. En esta ocasión, tuve la oportunidad de invitar a dos compañeros del equipo de PS Blog a una sesión de prueba de la nueva aventura cooperativa de House House. Este juego no es simplemente uno que se disfruta con amigos, sino que se centra en la experiencia de lo que ocurre cuando se juega en compañía.
Primeras interacciones
Comenzamos en una sala de exposición especialmente diseñada para familiarizarnos con los controles de Big Walk. Corrimos, saltamos, nos agachamos, nos sentamos y, en general, nos lanzamos por el lugar hasta que los movimientos se volvieron naturales. Un detalle que destacó de inmediato fue el movimiento independiente de los brazos. Usando R2 y L2 se puede levantar cada brazo de manera individual, y con R1 y L1 se apunta con ellos hacia adelante. Aunque pueda parecer trivial, este manoteo se convierte rápidamente en un lenguaje compartido. Los gestos como saludar o señalar se transforman en reflejos naturales, similares a una conversación en persona.
Explorando el mundo de big walk
El ciclo de día y noche y el chat de proximidad
Al salir al aire libre, dos aspectos se hicieron evidentes de inmediato. En primer lugar, el exterior cuenta con un ciclo de día y noche, lo que nos obligó a considerar la necesidad de llevar fuentes de luz para continuar explorando cuando caía la noche. En segundo lugar, el chat de proximidad sirve como el pegamento conversacional que mantiene unido al grupo. Si los jugadores se alejan demasiado, la conversación se pierde, junto con el momento compartido. Esto genera una ligera necesidad de mantenerse juntos, creando una auténtica sensación de preocupación cada vez que uno se pierde entre los arbustos.
La importancia de mantener el contacto
Big Walk busca ser una experiencia compartida más que un conjunto de personas actuando de manera paralela. Incluso cuando es necesario separarse brevemente, el juego fomenta el mantenimiento del contacto. Este elemento se convierte en un desafío por sí mismo, ya que los jugadores deben depender de las herramientas y del entorno para seguir conectados. Durante nuestro paseo, encontramos telescopios para observar a otros jugadores resolviendo rompecabezas a lo lejos, y bengalas que podían usarse para reunirse con compañeros perdidos, sugiriendo que habrá otras opciones en la versión final del juego.
La curiosidad como motor de la exploración
Instintos naturales en un mundo nuevo
Una vez fuera, seguimos nuestros instintos naturales hacia cualquier elemento que pareciera interesante, una acción típica de los jugadores en un mundo nuevo. No nos equivocamos. La isla de Big Walk se presenta como un vasto espacio, y algunas estructuras coloridas destacan entre el paisaje natural, solicitando ser investigadas. Los momentos entre un rompecabezas y otro resultaron tan disfrutables como los propios desafíos, ya que los ratos de teorizar y divagar son una parte fundamental de la diversión.
Resolviendo rompecabezas en equipo
Al llegar a una estructura, la rodeábamos y examinábamos desde todos los ángulos posibles. Alguien señalaba un detalle, mientras otro probaba una interacción, como pulsar un interruptor, tirar de una palanca o abrir una puerta. Después de un tira y afloja, solíamos tener una epifanía: comprendíamos lo que se requería de nosotros y el juego nos permitía avanzar. Así, seguimos caminando, explorando y resolviendo juntos.
La esencia de big walk: diversión y camaradería
Un espacio para la alegría compartida
Big Walk nos ofreció exactamente lo que buscábamos: un espacio en el que perdernos con amigos. Proporcionó momentos de alegría compartida, con una exploración relajada, charlas amistosas y pequeños impulsos de dopamina cuando el trabajo en equipo daba sus frutos. Todo esto con un trasfondo de caos lúdico y travesuras. Nos encontramos creando y deshaciendo nuestros propios planes, para luego arreglarlos juntos, convirtiendo la isla en un verdadero patio de recreo.
Conexión y caos en el mundo de big walk
El chat de proximidad y la expresividad física que ofrece el diseño de House House sientan las bases para la conexión entre jugadores, mientras que las reglas, la física y los objetos del mundo lo convierten en un sandbox perfecto para hacer el cabra y liarla. Salimos de nuestra sesión de prueba riendo al recordar nuestros momentos favoritos, y con un chat de grupo lleno de planes para regresar. Así que, reúne a tus amigos: de dos a doce jugadores podrán disfrutar juntos de esta gran aventura en PS5 cuando el juego se publique en Plus como parte de los juegos mensuales de este año.